sábado, 16 de marzo de 2013

EL INSEPARABLE BINOMIO HOMBRE- MUJER

Estos dos personajes son inseparables, y tienen la misión sublime de acrecentar la Creación. Cuando pienso en ello, me doy cuenta de la grandeza de la mujer, del enorme sacrificio que este ser admirable, realiza para cumplir el sagrado deber de multiplicar la especie, exponiendo la vida en cada parto, y amamantar a sus hijos con el alimento natural a través de sus senos. (Claro que a mí y a mis hijos así nos criaron nuestras respectivas madres). Hoy por la modernidad y por los compromisos laborales, los infantes son criados con leches artificiales y esto los desnaturaliza un poco, al privarlos del contacto con la madre, en las guarderías, estancias o jardines de niños.
Con respecto al tema que nos ocupa, considero que la humanidad ha sido engañada con la falsa historia del paraíso terrenal, el fruto prohibido y la culpa de la serpiente, que incitó a Eva para que Adán se comiera la manzana, dando como resultado que el acto sexual fuera condenado como un grave pecado, y se declarara a la carne como enemiga del espíritu. ¿Qué dirá la Ginecología y la Obstetricia acerca de la concepción de los seres y el alumbramiento o puerperio?. Por otra parte sabemos que el uso del sexo es la única forma para lograr la reproducción humana y es necesario  para lograr que el espermatozoide fecunde al óvulo en el útero humano. Pretender hacerlo por medio de la probeta, o la clonación, además de ser antinatural, yo dudo mucho que esto sea verdad, y es un contrasentido, pues siempre se han empeñado los gobiernos de todo el mundo en controlar la natalidad, por medio de los anticonceptivos y el uso de los preservativos.
Además qué ignorancia la de los legisladores al despenalizar el aborto, durante las primeras ocho semanas de embarazo, qué tremenda deuda con la Creación contraen las féminas, al deshacerse de los “hijos no deseados”, qué bárbaras, es un crimen de lesa humanidad. En fin, tienen razón al pensar que yo no soy nadie para juzgarlas, pero tomen en cuenta que en Europa la natalidad ha descendido peligrosamente.
Con respecto a la mujer, siempre ha sido víctima del machismo del hombre. La violencia intrafamiliar, física o sicológica no ha sido erradicada. En los periódicos a diario vienen denuncias de mujeres maltratadas por sus cónyuges, y en la mayoría de los casos la dama perdona al golpeador, bajo ciertas condiciones, como el abandono del domicilio conyugal. Etc.
Del hombre qué puedo decir, siempre ha habido la imagen del mexicano  como borracho, jugador y enamorado, pero a veces me sorprende la denuncia de uno que otro “macho” golpeado por la esposa o pareja. En cuanto a la infidelidad en ambos bandos se manifiesta, y como no está tipificada como un delito, cada quien alega que es dueño de su cuerpo, y nadie es propiedad de nadie, y la mujer se desenvuelve en la sociedad con sus apellidos de soltera. Antes se consideraba un honor darse a conocer con el apellido de su marido. Hoy sólo se estila en los altos círculos sociales, políticos y empresariales, donde los apellidos son de rancio abolengo y prosapia.
Todos estos conocimientos son producto de mi experiencia, y de lo aprendido en la Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal.

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