miércoles, 15 de mayo de 2013

MUCHAS FELICIDADES A LOS INCOMPRENDIDOS MAESTROS HOY Y SIEMPRE


Todos los seres humanos tenemos diferente grado de inteligencia, de comprensión, no somos autómatas, que se programan para una determinada función, y te repiten con exactitud todo lo que en su memoria electrónica guardan, de manera que no pueden equivocarse. En cambio nosotros tenemos fallas mentales, que nos hacen cometer errores, que inclusive podemos enmendar, porque es de humanos errar, mas no debemos ser demasiado “humanos”.
Y los maestros no son la excepción de la regla, enseñan de acuerdo a los programas didácticos, implementados por la Secretaría de Educación, pero el problema es que por la diferencia del grado intelectual de los alumnos, no todos asimilan los conocimientos con la misma fluidez, acorde a las exigencias de las autoridades educativas. Aparte, hay Maestros que se les dificulta transmitir la enseñanza o hacerse comprender por los párvulos. De cualquier manera no se puede exigir que todos obtengan puros dieces, siempre habrá esa diferencia en el aprovechamiento de los niños.
Yo en lo personal admiro la labor del Magisterio, porque no es fácil lidiar con 20 o 30 alumnos, con diferentes caracteres, hiperactivos, diversas conductas, el bullyng o violencia escolar, y el reclamo de algunos padres de familia, que no les gusta que se les llame la atención a sus hijos por sus travesuras.
No sé qué hubieran hecho en mis tiempos de alumno, cuando los mismos padres les pedían al Maestro, que corrigiera con mano dura a sus retoños, y los reglazos, varazos y jalones de orejas, no se hacían esperar, y hasta le aventaban a uno el borrador, o lo hincaban en un rincón del salón. Otros Profes eran más salvajes y le pateaban el trasero a los niños. Pero aprendíamos a leer y escribir correctamente, de acuerdo a las reglas ortográficas.
Lo que no me explico en la actualidad, es por qué a un niño de primer grado, le dan tantos libros, que se pandea con la mochila. Por eso muchos alumnos las usan con rueditas. Y al avanzar en el estudio son más libros los que portan.
Todavía hace unos 30 o 40 años, casi todos los Maestros Normalistas, eran enviados a las zonas rurales de los Estados, y los Padres iban a dejar a sus hijos e hijas a lugares remotos, a veces cuyo único medio de comunicación era por agua, y veían cómo las lanchitas se perdían en lontananza, ante la angustia de los progenitores, y el temor de los educadores, al ver desaparecer la Civilización.
Y en tiempos más remotos, los Profes rurales, se perdían en los bosques y praderas, y a pie, a caballo y en burro, llegaban a las comunidades donde eran asignados. Eran esforzados, valientes y responsables, tomaban muy en serio la profesión, que es una de las más nobles del Mundo, después de la Medicina, la de operar sicológicamente la Sesera, para introducirles a los peques, algo que no ocupa lugar y que tiene un valor incalculable: la Sabiduría.
Más de qué sirven tantos títulos, doctorados y maestrías, para ser corruptos, inmorales y serviles, como he visto desfilar tantos, en los gobiernos tricolores y azules, es preferible ser arriero, pero con una fortaleza moral intachable, transmitida por un buen Maestro que los hay en mayoría.
Después de tanto escribir , sin decir nada,, envío mi más calurosa felicitación a los Maestros en su día, adelante compatriotas, no se dejen vencer por las pasiones humanas. Sigan enseñando el a, b, c, y el 1, 2, 3, con una buena dosis de Cultura y Moral, que es la Ciencia del Bien. Y para cerrar estos comentarios, un poco de buen humor. Contaba el extinto Presidente Venezolano Hugo Chávez, que en la Academia tenían un compañero que le decían el Atila, porque era el rey de los unos, eso obtenía de calificación en casi todas las materias.

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